Vivir como lo ha hecho Pedro Tostado es todo un acto político. Su humildad, lucidez inquebrantable, y su firme compromiso con la justicia han sido los pilares que han guiado sus pasos por la Tierra, con esa dignidad sencilla de quienes deciden pisar el barro y poner el cuerpo. Impulsor de múltiples causas y proyectos, su trabajo silencioso alejado de los focos ha dejado una huella imborrable allá por donde ha pasado.
Pedro fue, entre otras muchas cosas, socio fundador de Brigadas Internacionales de Paz (PBI) en el Estado español. Junto con otras personas, formó parte del grupo motor que, tras conocer el modelo de acompañamiento y protección de PBI en otros países, decidieron establecer una estructura estable en el Estado español para canalizar el apoyo al acompañamiento internacional en el terreno.
Firme defensor de la solidaridad internacionalista, el activismo de base y la no violencia activa, estaba convencido de que la presencia internacional puede disuadir la violencia política. Su compromiso con PBI contribuyó a consolidar una perspectiva de protección cimentada en la horizontalidad con las organizaciones y comunidades defensoras, y en la apertura de espacios para la paz.
Su voz se apagó el pasado 14 de abril, pero su mirada seguirá viva en la memoria de PBI y en el legado histórico que deja en el ámbito de la protección de quienes defienden derechos humanos.